8 de noviembre de 2013

Un ladrillo

 "Para el futuro previsible tendremos que defender a Marx y al marxismo dentro y fuera de la historia contra aquellos que lo atacan con bases políticas e ideológicas. Al hacerlo defenderemos también la historia y la capacidad del hombre para comprender cómo el mundo ha llegado a ser lo que es y cómo el hombre puede avanzar hacia un futuro mejor."
Eric Hobsbawm.

¿Tú sabes qué es 'ideología'? Ese es un concepto útil para hablar de cómo las relaciones y los roles que asumimos en la sociedad siempre están mediados por elementos externos que nos coaccionan, limitan e imponen cosas que no decidimos. Al conjunto de esos elementos externos (que siempre responden a unas intencionalidades, a unos objetivos particulares) le llamamos ideología. Comunismo, capitalismo, cristianismo, islam, corporativismo entre muchas, muchísimas otras, toda esa cantidad de movimientos se pueden caracterizar como distintas ideologías.

El mundo actual, lo que hemos llegado a construir como civilización, no es un hecho fortuito (causa del azar). Somos, y todo lo que nos rodea lo es, productos históricos. Que los bancos privados y general el sistema financiero tengan el poder que tienen sobre nuestras democracias y sistemas políticos no es "porque sí". Que el paradigma de democracia representativa con base en partidos políticos sea la forma favorita de gobernar en occidente no es accidental. Que lo que se llama 'comunidad internacional' no sean más que las democracias occidentales y que todo lo que no esté ahí se juzga y condena tampoco es accidental. Este mundo, de las grandes autopistas y los pequeños carriles para bicicletas; de los inmensos campos de extracción minera y petrolera; de los deseos homogenizados en el que todos y todas eligen qué querer y qué camino tomar de un abanico ya determinado: deseamos igual; este mundo en el que libertad es poder adquisitivo sobre nuevos bienes de consumo necesarios. Todo este mundo no es un accidente. Es un conjunto de relaciones de poder, de interpretaciones (muchas veces autoritarias y por naturaleza ambiguas). Es el resultado de planeación, estrategia e intereses que han marcado la historia.

En general mucho de lo que somos es producto de fuerzas que ni siquiera nos interesa comprender. Me da un poco de tristeza que me digas 'política? no gracias'. Sabes qué pasa en este país, Luisa? Lees noticias? Tienes idea de lo que está pasando en términos de política agraria y reforma de políticas de protección social, de transición política? Sabes qué significa lo que acabo de decir? Tú puedes decidir estar al margen de la política, pero tú jamás estás fuera del alcance de ella. Me hablas de la falta de sentido crítico de la educación nacional (cosa con lo que estoy de acuerdo) pero siento que no te das cuenta que tú misma, tus deseos, tus quereres, han pasado por esa maquinaria acrítica, no argumentativa. Tú, en un sentido pequeño pero no por eso despreciable (menos si se le subestima), eres producto de ese sistema. No lo pierdas de vista. Al menos en principio contigo la máquina tenía el mismo objetivo que con todos los demás: hacerte un poquito más bruta de fábrica. Así es con todos nosotros.

¿Por qué pienso que tal vez estás pasando por alto el hecho de que eres producto de ese sistema educativo/ideológico? Porque creo que si tuvieses plenas capacidades críticas no dudarías que el mundo es un lugar injusto. Dices 'no sé' campantemente, Luisa, y eso me aterra (y agregas 'tampoco es que me preocupe relevantemente si lo es o no' como apuntando a que ni siquiera te incomoda tu propia ignorancia... y sin percatarse que 'relevantemente' ni existe... hablas mal, piensas igual). Y me aterra Luisa porque no eres una niña que no sabe cómo funciona el mundo, al contrario: ya te vas convirtiendo, como yo, como muchos, en una ciudadana que participa del mundo. Y que me digas todas las cosas que me dices, de abrir las alas, de la libertad, de pensar por sí mismo y la autonomía, pero que dudes, que no sepas si el mundo es o no un lugar injusto, me hace tener muchas dudas sobre tu criterio y sentido crítico hacia la realidad.

La historia solo tiene tres tipos de actores, Luisa. Los opresores, los oprimidos (que terminan volviéndose cómplices) y los que resisten y combaten a los opresores. Si no sabes en qué grupo estás, seguramente estás más cerca del segundo que del tercero. O acaso crees que han terminado los tiempos de los grandes imperios y de las grandes injusticias? Crees que todos los mártires están en los libros de historia? Diablos, Luisa, ¿acaso sabes cómo funciona el mundo, te importa? Cómo llega la comida a tu mesa, cómo es el proceso de elaboración de tu ropa, cómo funciona lo que en conjunto damos por sentado como 'la realidad'? Las cadenas han cambiado, seriales de presos por seriales de tarjetas de crédito. Y en sentido más estricto no hay cadenas en donde solo hay decisiones. Nosotros hemos decidido permitir que la vida y el mundo sean así. Pienso que son muchas, de variadas formas y dimensiones, las estrategias que uno puede usar (consiente e inconscientemente) para no pensar activamente y por sí mismo. Tú decides -nadie más- con qué interpretaciones y con qué objetivos te vas a mover por el mundo. Puede haber muchos intermediarios (desde MTV hasta tu mamá, todo cabe en lo que nos afecta e influencia), pero en últimas es de uno -y esa es la poderosa verdad del existencialismo filosófico- la decisión. Sobre uno recae.

Hace unas líneas hablaba de las interpretaciones decididamente ambiguas al interior del sistema ideológico que nos rige. 'Derechos', 'clase', por ejemplo. Bajo la noción de derechos se llenan unas necesidades muy específicas. 'Estar bien' significa para muchas (muchísimas, siento que tú una de ellas) lograr alcanzar el cubrimiento de ciertos estándares de vida y necesidades personales. Es un sentido en el que 'estar bien' se limita a un individualismo que le hace juego a la manera en que el sistema oprime. Es cuando el oprimido -sin abandonar esta condición- se hace cómplice. Por otro lado 'clase', la noción superada en las discusiones al interior de las democracias liberales de occidente. Ya no hay lucha de clases, nos dicen, pero en lo cotidiano todo el sistema se mueve gracias a la explotación entre ellas. Incluso en el lenguaje común tenemos absolutamente interiorizada esa noción: 'le falta clase', 'qué falta de clase, qué indio'.

Es transformando esas interpretaciones impuestas que la ideología y el sistema nos han inculcado que realmente generamos pensamiento y sentido crítico. Si 'estar bien' fuese una noción que no solo involucrara la satisfacción de deseos y necesidades individuales, sino también un genuino interés y sentido de solidaridad hacia el otro y hacia la importancia de que para todos hubiese la posibilidad de ese desarrollo individual, si se diese ese cambio avanzaríamos hacia un sentido más amplio de fraternidad y solidaridad. Entenderíamos por fin que otro mundo es posible y dejaríamos de hacerle el juego a este sistema de mierda.

Hay posturas filosóficas interesantes que acercan los discursos de la religión y de la poesía. Eso me parece algo muy interesante. Es que yo creo, lo digo una y otra vez, que la construcción de mejores horizontes pasa por un ejercicio de imaginación, de creatividad, que colinda con el ejercicio poético. La buena política tiene mucho de eso. Y yo no sé, a veces me gusta pensar, cuando me encuentro particularmente comprometida con el hacer de este mundo mejor, que sería bonito rescatar una noción de profeta leída desde lo secular. Gente que trae la palabra de que un mejor mundo, construido a partir de decisiones humanas, es posible.

Tus palabras me hicieron pensar en lo que diría un alumno del salón retratado en ese texto 'Celebración de la desconfianza'. Que no seas del peor tipo de esclavo: el que se cree libre. Por favor no pienses que esto te lo escribe alguien que se piensa libre o que te habla desde la superioridad moral. No es el caso. Al contrario, te hablo como un par en la causa. Igual de condenado. Pero consciente: y eso hace toda la diferencia.

ps.
la vida te ofrece dos regalos, un yugo o una estrella, ¿cuál eliges?

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