25 de marzo de 2013

Sobre lo secular y el aniversario 40 del Dark Side of the Moon

En la última semana varios medios nacionales e internacionales tuvieron notas relacionadas al álbum de Pink Floyd. Al principio no le di importancia, ahora todo me sabe a una idea no definida y bastante vaga acerca de lo secular. Sobre eso y la memoria estas pocas líneas.

Termino el domingo caminando por Bogotá y pongo el álbum en el reproductor de música. Me parcho el andén y también el pasto cagado. Pienso en mis aniversarios y en los de los que me rodean, en mis celebraciones. Me acuerdo también de semana santa, el domingo de ramos. Ambos, el disco y la semana de pasión tienen como común denominador su naturaleza conmemorativa al interior (como la fiesta que se realiza y se actualiza), sin embargo son diferentes. Me gusta pensar que la conmemoración del disco es más ciudadana. Me gusta porque leo en ella una reivindicación de lo humano sobre lo divino.

Así han de ser las memorias de los pueblos. Redes no autoritarias, sin nodos de poder y dominación, de pequeñas fechas y conmemoraciones que hagan el mosaico de nuestra civilización y cariños y malestares. Yo hoy y unos cuantos recuerdan tal cosa, mañana otros y unos cuantos conmemorarán otra, mañana otro artista, en unas semanas tal vez un cineasta. Recordamos a las víctimas de los muchos y distintos genocidios, también las grandes degradaciones de las guerras, así mismo también debemos recordar, añadir a nuestro conjunto acerca de lo humano, esa nutrida red de cosas que como humanidad (iba a escribir 'especie'...) han sido dignas de trascender en medio de nuestra temporalidad.

Porque sí, me encanta pensar que todas esas conmemoraciones que se puedan hacer reivindican lo humano sobre lo divino y sobre lo mundano (aun y con lo humano siendo, como es, también mundano).

Únicamente los gobiernos totalitarios, amantes mediocres y religiones con tufillo a universalidad quieren unificar, totalizar, la memoria y legislar sobre lo que es para olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ven por La Ventana