3 de julio de 2012

Una noche en la URI II- Los hechos

La primera parte de este texto es algo que quería escribir inmediatamente después de salir. Igual, vale la pena hablar claramente de los hechos:

La policía me cogió con 40 gramos de mariguana. Sí, es más de los 20 gramos que corresponden a la dosis mínima (no reconocida pero mínimamente respetada) por la ley colombiana. Iba para la casa de un amigo, compañero de la Universidad Nacional, que vive cerca de la universidad por la 26. La idea era dividirlo allí (porque era de los dos, hicimos vaca para comprarlo), descargarnos (es decir, dejar los moños allí) e irnos para Rock al Parque.

La policía estaba en un parque cerca de la Universidad. Yo los vi y supe que iban a pararme pero dar media vuelta en una calle vacía era una mala jugada. Al momento en que me piden un registro, yo hago tres cosas, saco cédula, carné de la universidad y le informo que tengo mariguana y que es más de la dosis mínima, que tengo conmigo 38 gramos pero que son para repartirlos con un amigo y el paquete por tanto no es solo mío. Con la mano derecha escribí torpemente (muy torpemente como se verá al final de este texto) unas palabras "Venga al lado de la capilla, policía me cogió. Urgente", se las mando a mi amigo con la certeza absoluta de que iría a ayudarme. Efectivamente fue así. Mientras llegó me registraron y no me bajaron de hijueputa en un buen rato. El teniente era un matón uniformado, mal mirado, mal hablado, de esa gente que a uno francamente le da miedo que ande armada. Me sentaron en una silla del parque, en él había familias tomando tarde dominguera, la policía hablaba durísimo, para enterar al barrio. Que acá había un criminal, qué cómo mierda era esto posible, que yo no sé qué. Que me quite los tenis, que me quite las medias, que me pare, que me siente, que "mejor rodéenlo, patrulleros, no vaya a ser que se las vaya a dar de atleta".

Llega mi amigo y nada importa. Él asume sus veinte gramos y le dice que era lo de los dos. Que el paquete no era solo mío. El agente dice que 'Ah bueno, entonces si yo tengo un paquete de cocaína y me cogen y llamo a mil personas, entonces soy inocente, ¿verdad?'. Le digo que eso es una caricatura, que está perdiendo el punto. No importa. Espósenlo, léanle los derechos. Entréguele el celular a su amigo que no puede entrarlo a donde va (a la postre me di cuenta que esa es una manera de incomunicarlo, entre el momento en que a uno le leen los derechos hasta el momento en que tiene que pasar al calabozo -lugar al que efectivamente no pueden entrar celulares- pasan varias horas -en mi caso cinco-). Quitarle el celular a uno es una manera de ponerlo en una situación de desfavorabilidad y vulnerabilidad, no un deber que se está cumpliendo para consagrar una ley.

Ya dentro de la patrulla, la posición de la policía hizo que haber llamado a mi amigo se volviera el peor error. Me decían que yo mismo había reconocido que me iba a ver con una persona para venderle mariguana, que mi amigo había aceptado que me iba a comprar mariguana. El cambio del lenguaje fue sutil pero contundente: mi amigo no había comprado mariguana conmigo, mi amigo me iba a comprar mariguana. De ahí en adelante, desde ese momento, el cargo de tenencia y tráfico de estupefacientes se hizo solito. No hubo nada qué hacer. No hubo argumentación o aclaración que valiera.

Claro, cabe la reflexión: ¿por qué putas ando con más de la dosis mínima si sé que me pueden dar durísimo con eso? Yo en la patrulla iba pensando en eso. Lo primero sería que pensé como improbable la idea de que me fueran a parar. Comencé por ahí, ese pensamiento, que en su forma genérica es el "eso pasa pero no a mí", me confié demasiado. Pero más allá de eso yo pensaba que lo hacía, y lo hacía tranquilo, por lo que voy a llamar un "exceso de confianza en las Instituciones". ¿Qué quiero decir? Yo en últimas pensaba: bueno, en caso de que me pararan yo llamo a mi parcero, él aparece y le explicamos al policía que son nuestras dosis personales. Yo creo que ese pensamiento estaba fundado en un error de grados. Yo me sé inocente, esto es: yo sé que soy usuario de mariguana, no que estoy en una red de tráfico. Sin embargo de ahí pasé a pensar "un policía seguramente va a entender esto, ante los hechos no lo va a negar". Eso está basado en ese exceso de confianza en las instituciones al que me referí antes. Yo de veras asumí que un policía en un barrio residencial con dos personas jóvenes con documentos, sin antecedentes, con carnés estudiantiles vigentes, uno de ellos viniendo a la escena con todo para perder solo para ayudar a su amigo, iba a reconocer que yo no era un traficante y que simplemente estaba mal parqueado en ese momento. El exceso de confianza lo ejemplifico en una de las últimas cosas que yo le dije al teniente antes de que me subieran a la patrulla: es que usted no puede ser un sujeto que solo ejerce el cumplimiento del código sin ningún miramiento, usted tiene que hacer un ejercicio de discernimiento, más en estos casos, más en este tipo de contextos. Y no es un ejercicio de omisión, es al contrario mirar de manera completa lo que está pasando. Me equivoqué, y por eso creo que mi exceso de confianza se funda en una ingenuidad, pensando que yo en cualquier caso iba a dar con un policía que sopesaría las cosas, que pensaría y reflexionaría por sí mismo. No que acudiría al código para desprenderse de su obligación de pensar y discernir y simplemente sacar a un "criminal" más de las calles.

Sí: tal vez les di demasiado crédito a la Policía Nacional. Algunos podrán decir que "ellos simplemente estaban cumpliendo con su deber", sin embargo creo que ese tipo de cosas corresponden justamente al imaginario que critico. Un policía no podría ser un agente que solo ejecuta "la ley" con la peligrosa ambiguedad que ello acarrea. Más en estos casos, más en este tipo de contextos de jóvenes y faltas menores y sin ningún tipo de agravantes, los policías deberían de tener y hacer uso de criterio, de valoraciones y de juicios que los lleven a ver las escenas de manera más integral. Igual: la ley está mal, los jóvenes siguen siendo afectados por la guerra contra las drogas y sus métodos. Allá en el calabozo estaba otro joven con dos gramos de perico, y por eso, por superar la dosis por un hijueputa gramo, entonces es narcotraficante porque eso dice la ley! Si leo los hechos que ocurrieron con esa luz me tengo que hacer nuevas preguntas: cuando me pararon en el parque bajando, ¿por qué me pidieron registro inmediatamente y no papeles como se hace usualmente? ¿por qué estaban parados tan estratégicamente parados en ese parque -que conecta con la 26- en una tarde de domingo? Y no eran dos o tres, eran cinco los policías que estaban ahí: viendo quién pasaba. Sería interesante ver un estudio de cuánto se dispara el ingreso de jóvenes a unidades jurídicas por crímenes de drogas en los días de Rock al Parque, a ver si hay una suerte de 'operación rastrillo' encubierta dirigida contra los jóvenes de la ciudad. Claro, argumentada como una lucha frontal contra el narcotráfico, pero afectando a jóvenes en su gran mayoría. En el calabozo en el que me encerraron había jóvenes de Bucaramanga y el Eje Cafetero que habían venido a Bogotá sólo para el Festival. Y no solo eso: como bien pregunta una persona que comenta la primera parte de este texto, ¿por qué los policías se paran a las afueras de la L? ¿Por qué recorren los barrios esperando a que las personas salgan de sus fiestas solo para requisarlos camino a casa (tres personas fueron agarradas con droga así)? ¿A eso nos ha conducido la guerra contra las drogas, a ese tipo de métodos? La mayoría eran del centro y el sur de la ciudad. Nadie incumpliendo la dosis, al contrario: 1, 2, 5 gramos máximo. Pero ahí estaban, tirados en el concreto: y allí no los dejaron las drogas sino las políticas de drogas de este país.

En el CAI, antes de que me mandaran para la URI me esposaron a la puerta de un casillero que estaba en la habitación trasera. Aunque en ese CAI el trato fue más cordial (dentro de lo que las circunstancias permiten) que con la patrulla que me agarró en el parque, allí pasó algo que vale la pena mencionar. Se me dijo que si daba los datos de un capucho de la Universidad Nacional me soltaban ahí mismo y que nada pasaba. Que si eran más me devolvían "la yerba". Le dije que no, que no yo no era sapo ni iba a entrar en esos juegos. Insistió en dos ocasiones más y finalmente le pedí que dejara de insinuarlo, que no iba a hacerlo.

Todo el proceso, hasta el momento de la salida de la URI a la mañana siguiente, estuvo marcado por estrategias Gestapo. Encender bombillos amarillos en la madrugada para molestar el sueño. El himno nacional durísimo. El golpeteo en la puerta metálica de entrada. En ese contexto no podía faltar la referencia a Charly. Bacana la coincidencia de que fuera a cerrar Rock al Parque. La anécdota cobra muchos sentidos.

Hay que anestesiarnos con la risa. Decía que había escrito torpemente el mensaje que le mandé a mi amigo, y era de veras. Les contaba en la madrugada a los huéspedes de la URI que del susto y por error primero le mandé el mensaje a una niña con la que no había hablado hace como nueve meses y que justo ese día la iba a llamar porque estaba de cumpleaños. En la madrugada eso me alcanzó a hacer reír. Claro que en el momento de enviarlo, sabiendo que en el celular tenía máximo $600 de saldo me hizo casi que llorar de la piedra. Pero bueno: alcanzó para el otro mensaje.

3 comentarios:

  1. No estoy tranquilo, mi amor, hoy es sábado en la noche y un amigo está en cana...

    Vaya cuento. Una crónica más para demostrar la negligencia e ineficacia del sistema que nos tocó padecer. Pero como decís en la primera parte toca seguir, resistir, aprender, defender, indignarse, ayudar y construir.

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    1. ...¡canté esa canción! ¡y me emocioné tantísimo!

      Sí... lo que queda es lo que mencionas, y entonces solo resta levantarse, recomponerse un poco y avanzar, saludos, gracias por el comentario.

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    2. por que castigar como un crimen una conducta en la que no hay victimas?.. no tengo derecho a decidir sobre mi propia salud?... para cuando una ong que "eche una mano" a los que caemos en manos de las uri's y calabozos de estaciones varias?... hasta cuando la policia se vera como ente de castigo y no como cuerpo al sevicio del ciudadano?...

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