13 de junio de 2011

Lo Thoughtfulness

¿No ven lo increíble que es esto?
Adrian Cussins

No lo tiene que decir, no explícitamente al menos. Ampliando la explicación se podría pensar como posible. Entre más se reflexiona al respecto más sentido tiene. Considerarlo es una necesidad. Él mismo lo dijo: es un concepto aplicable a cualquier sistema de organización. ¿Qué otro sistema más complejo e importante que el propio yo, y la felicidad de ese yo? Pero todo es cuestión de significado. Si la felicidad, ser feliz, es la normatividad gobernante del sistema que se puede llamar el yo, ¿qué se entiende por felicidad?

La presencia del concepto en el sistema generaría una reflexión. Sería su inmediato efecto. Inmediato y constante. Pero no una reflexión solemne. Quieta, estática. Esa es una reflexión dañina. Hace énfasis, y de qué forma, en el yo. Se estanca y no acciona nada. Tampoco es la reflexión condicionada. La que ante la ausencia de un yo que reflexiona, sólo se enfoca en lo que cree el eje de la reflexión: lo exterior. La reflexión de los depende. La camaleónica.

Es una cuestión de pensar al yo y su relación con el todo. El todo es lo que lo ha rodeado. Memorias, recuerdos, presencias. Cogidas de mano. Se vuelven constelaciones. Muchas. Compuestas de colores, canciones, notas, aromas, calles y avenidas, lágrimas, rostros, fechas. Comidas favoritas. Agujeros negros también hay entre las constelaciones. Por ellos se va toda la luz. Todo está ahí, todo eso rodea al yo. Una infinidad. La relación entre el yo y ese todo es tan amplia como compleja. Más parecida a como funciona Google que a como funciona Yahoo. Y Google funciona mejor.

Todo lo que compone esas constelaciones, desde lo más lejano a lo más cercano, es con lo que hay que relacionarse. Es una infinidad de elementos. Pensar esas relaciones con el concepto mencionado lleva a pensarlas como armónicas. Como lo mejor dispuestas posibles. El yo es tan infinito como el universo, pero el yo es mucho más difícil de categorizar. Teniendo en cuenta el concepto la reflexión que se propone se presenta como un constante ejercicio de relacionarse con el mundo. Con el universo que compone e impone nuestro mundo. Es un falso pesimismo. No es estar solo: estoy yo y mis constelaciones, soy yo y mis estrellas. Tiene que ver con lo que hace que seamos receptivos a lo bello: lo verdadero.

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Seguía sin entender muy bien el asunto. Faltaba comprender de lo que se hablaba. Tal vez emocionarse menos. La Relación. Uno no comprende la obra de arte viéndola por partes, ignorando el todo. Pero tampoco la ve como una totalidad pura, dada y ya, desconociendo el aporte de la parte como parte. Una mirada que pase de un nivel a otro es una a la que se le presenta lo bello. Así se puede pensar las constelaciones y el yo. Hermoso pensar que uno puede lograr una relación tan armónica con su universo. Con las constelaciones y los agujeros negros. Que de ningún orden surgiera una armonía.

Mientras llegaba a su apartamento se percató que había granizado. El granizo le había quitado flores, moradas, amarillas y verdes, a varios arbustos. Todas ellas, y muchas hojas, hacían de irregular tapizado sobre una placa de granizo. Pensó que era hermoso.

Ante el hecho de que sea una manera de relacionarse, una forma de leer lo dado, de organizarlo y relacionarlo con uno, el significado de felicidad se revela. La felicidad es un ejercicio de organización mental.

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