16 de abril de 2011

Sobre la Ley 30 (que rige la educación superior)

Nota publicada en el portal Blog

El jueves de la semana pasada las universidades del país se movilizaron en contra de la propuesta de reforma a la Ley 30 (que rige el sistema de educación superior). La movilización no debe ser entendida bajo la normal apatía de la ciudadanía. Que en esa marcha hubiera presencia de universidades privadas, de sindicatos y simpatizantes que no pertenecen a universidades (por ejemplo, representantes del sector de la salud), no debe pasar desapercibido: es muestra de que esa reforma no sólo afecta al Sistema de Universidades Públicas, sino al grueso de la sociedad y del país.

La Ley 30 de 1992 es una ley anticuada, mal hecha y hay que renovarla, pero la propuesta del gobierno dista mucho de ser una solución real al problema estructural de la Educación Superior Colombiana. La reforma propuesta tiene varios elementos que ameritan una revisión juiciosa. La creación de Universidades con ánimo de lucro, la inyección de capital privado en Universidades Públicas, y la manera en que la Nación entraría a financiar el sistema público, son algunos de los puntos más importantes.

Considero preocupante varios aspectos de la propuesta actual. No está mal que la Empresa Privada entre a financiar a las Universidades, lo que sí merece debate es el cómo lo haría y qué recibiría a cambio. Otro punto importante es que la tesis para el ingreso de los capitales privados a la Educación Pública, no debería ser el permanente decrecimiento de los aportes de la Nación, sino la necesidad de que la Empresa Privada esté obligada a tener programas de responsabilidad empresarial plenamente constituidos y de impacto nacional o regional. Las implicaciones de la inyección de capital privado (tal y como está en la reforma) no acaban ahí. Si bajo la figura de la productividad es la Empresa Privada la que decide a qué proyectos de investigación invertir dinero (y teniendo en cuenta que la investigación se menciona como uno de los indicadores más importantes a la hora de que la Nación dé partidas presupuestales extras), se generará un ciclo en el que si una Universidad no tiene proyectos de interés de la Empresa Privada, no podrá llevar a cabo sus investigaciones, y tampoco tendrá recursos extras de parte de la nación. En últimas esto llevaría a que la autonomía, en tanto formulación propia de los pensum académicos, se vería comprometida: no se puede tener autonomía académica si los proyectos de investigación se piensan como viables si son de interés de la Empresa Privada. Profesores universitarios y estudiantes de posgrado coinciden en que esto ya viene pasando. En ese sentido la reforma plantea legalizar una situación delicada y desfavorable para el desarrollo científico de la nación.

Otro punto importante es la generación de Instituciones con ánimo de lucro. Instituciones que podrían tener ganancias libres a partir de su servicio educativo. En teoría eso serviría para que el financiamiento de Instituciones de Educación Superior sea más amplio (lo anterior dado que estas instituciones tendrían que aportar un monto al ICETEX, y éste, a su vez, repartiría eso en créditos blandos, que, en últimas, bajo la lógica del gobierno, se traduciría en más jóvenes estudiando). Lo anterior, desde mi punto de vista, merece atención. Una premisa que esta propuesta da por sentado, es que el manejo de empresa privada en la prestación de servicios, sustituyendo la responsabilidad del Estado, da buenos resultados. Frente a eso, una palabra: SaludCoop. SaludCoop y los (millonarios) sobrecostos. Las empresas prestadoras de salud (hijas de la Ley 100) y el mal servicio. Particulares prestando servicios de salud, y la ausencia real de un sistema de cobertura integral para la sociedad colombiana. Este punto resalta el hecho que no está mal que los particulares entren a financiar o coayudar en una propuesta integral de prestación de servicios, lo que está mal es que eso implique una pérdida de responsabilidades del Estado frente a esos servicios. Ya tenemos el ejemplo de la salud. Permitir el mismo gol en la educación sería muy desafortunado.

También llama la atención el hecho de que la reforma considera el aumento de cupos como un indicador de mejora de la calidad de educación superior. Eso no es necesariamente cierto. Por otro lado, no deja de ser preocupante que el ICETEX continúe ocupando un lugar tan importante en los presupuestos de la nación, cuando las inversiones en esa institución contribuyen a pensar el aumento de cupos como mejoras en la calidad. Dónde queda la permanencia? Dónde quedan los obstáculos para graduarse? No importa que entren muchos estudiantes a la Universidad, no cuando si salen, salen como profesionales mediocres, ni mucho menos cuando no tienen asegurada la forma de graduarse. En gran medida la permanencia de estudiantes en Universidad Pública se debe a los programas de Bienestar Universitario (fondos para fotocopias, transportes, subsidios de almuerzo). A dichos programas no les entra dinero de ninguna parte, y según la reforma estos programas tendrán que ser 2% del presupuesto total de cada universidad. Presupuesto que cada año baja más.

No pretendo en esta columna hacer un análisis completo de la reforma a la ley 30. Quiero resaltar el hecho de que no es una reforma que afecta única y exclusivamente a las Universidades. La educación, como necesidad cultural para el desarrollo del país, es un tema de importancia nacional. Como dice una pancarta colgada en la Universidad Nacional, "Yo lucho por la educación de usted, y usted?".

Cuña: Otro punto importante, y que aunque no está relacionado explícitamente, es el hecho mismo de que el presupuesto para la educación sea tan bajo. Vale la pena recodar que en 2010 el gasto de guerra (en un país que, nótese, en teoría no está en guerra) fue más alto que el de Educación. A dónde se va la plata? Por qué siempre estamos en bancarrota? No estaremos invirtiendo mal, o nos estarán robando, o simplemente no es la educación prioridad de los presupuestos de la nación? Hay muchas opciones. Por ahora pienso en dos cosas, síntoma de que la (permanente) bancarrota de la Nación no es fortuita: contratos a nivel nacional con grupos como los Nule y guerra contra las drogas. Plata hay, en qué se invierte es otro tema.

1 comentario:

  1. Me encantó este escrito (en especial la cuña), pues la idea es que sigamos siendo una gran manada de obreros sin futuro, así como está la educación, asi está todo el país. Le dejo una canción de mi niñez:
    http://www.youtube.com/watch?v=LTMEy6Skv9c&feature=related

    (a nosotros no nos cuentan la verdad y jamás lo han pensado asi)

    Se cuida

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