21 de marzo de 2011

Claroscuro

A donde ella va, voy yo. No al revés.

La he visto crecer y tambalearse. Hasta engañarme cuando se vuelve otro en el mundo real. Algunas veces me asusta si estoy distraído. Muchas veces camino mirándola. Me arrastra como peso muerto. Incluso una vez me cambió el nombre. No quería que lo compartiéramos. Así de distantes estábamos. La he visto sobre rastros de luz amarilla y blanca. Entre charcos de agua y hasta de vómito. Siempre reposando con tranquilidad. Ella nunca la pierde.

Ella baila mejor que yo. Se mueve de forma mucho más bella. Entre las juntas de las pistas de baile adquiere gracia.

Ha tenido mejores finales de capítulo que yo. Ha sido protagonista de historias más amorosas. Cuando no compartimos final, y ella se va, vuelve cuando la temporada post-tempestad se acaba; cuando ya puede reposar en suelo seco.

Yo soy su reflejo. No al revés.

Reflejo de lo que ella es en mi imaginación. De lo que podría ser en realidad.

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