20 de enero de 2011

Final de un cuento largo

...entonces, él, quién nunca había llorado a una mujer, y que jamás presentó a alguna a sus padres, se percató de que se había enamorado por un detalle muy sutil. Se dio cuenta que él, al contrario de lo que pensaba, en vez de querer estar con alguna mujer para que le hiciera el almuerzo, en realidad quería a sólo una mujer, esa mujer, para hacerle él el desayuno todas las mañanas.

2 comentarios:

  1. La diferencia de cuando se busca a una compañera, y no a una mamá. O a una criada. Ufff, el machismo...

    Saludos!

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  2. Uy, me dieron escalofríos. Está hermoso.

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