17 de enero de 2011

Colombia y el debate de drogas

Columna para el portal Blog.

El debate sobre políticas de drogas nos está respirando en la nuca. Todo un movimiento progresista está impulsando el debate sobre si la prohibición es la mejor manera de afrontar el problema de las sustancias psicoactivas (spa). Los espacios que se han abierto (a nivel nacional e internacional), los buenos resultados de alternativas no prohibicionistas y la cantidad de organizaciones que están aportando al debate desde diferentes ámbitos (reducción de riesgos, derechos humanos, formulación de políticas), son muestras de que el tema está cogiendo fuerza. El lenguaje del debate de drogas está cambiando: de unos años para acá pasamos del llamado a la cordura con el "¡Hay que legalizar las drogas!", a la expresión que informa, que advierte y avisa sobre lo que viene: "Cuando legalicen la droga...". Porque va a pasar. No mañana, pero va a suceder.

En el contexto colombiano es primordial que el debate sobre políticas de drogas se aborde con dos elementos importantes: proyección al futuro y la juventud colombiana. Lo primero es de sentido común. El debate de drogas se va a dar y el paradigma prohibicionista se va a reformular (que en EE.UU., país creador de la War on Drugs, la proposición 19 que legalizaba el uso recreativo de la mariguana haya alcanzado a ser sometida a votación es muestra de que el debate está más fuerte que nunca) y Colombia no se puede quedar al margen de la discusión.

Si Colombia no discute el tema de políticas de drogas, el día en que la legalicen en EE.UU., o en cualquier otro país medianamente poderoso, serán ellos los que nos van a imponer las condiciones desu legalización, porque seguramente estará hecha para satisfacer sus necesidades e intereses (de industria, de mercado, de producción, por ejemplo). Es un hecho que las políticas de drogas van a cambiar. Negarlo es cerrar los ojos ante lo evidente.

Lo anterior nos lleva al segundo elemento. La juventud. Ya he dicho en este espacio que dado que supuestamente los jóvenes somos la razón de ser de las políticas de drogas prohibicionistas, deberíamos ser nosotros los que lideráramos el debate en el país. Los jóvenes, estudiantes, futuros profesionales, deben ser las voces que renueven la discusión y la asuman de una forma pragmática y pensando en el futuro. Sería hasta chistoso ver a Colombia sacando provecho de industria, comercio e infraestructura de algo como las drogas. Tras tantos años de prohibicionismo y mojigatería, algo podría cambiar.

Este año puede ser un año de cambios. Colombia tiene mucho que decir sobre el cambio de paradigma en las políticas de drogas.

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