26 de diciembre de 2010

Hipérboles

Estaba caminando buscando la dirección. Al teléfono un Andrés muy borracho le explicaba como llegar a la casa en la que estaban haciendo el almuerzo (la nueva casa, la que había comprado con su esposa Catalina). "Es al ladito de la estación de bomberos" repetía una y otra vez mientras se escuchaba la celebración que amerita sobrevivir un año más en el tercer mundo. Ya exasperado, mientras buscaba "al ladito" de la estación una dirección que no aparecía, recordó de la nada (o a causa de todo, en estos casos uno nunca sabe) a Amanda. Tres años para ni mierda, pensó. Para que se fuera con el primer imbécil que se le cruzó por la esquina. Nunca lo entendió. Su meditación se vio interrumpida cuando un Andrés aún más borracho le llamaba al celular a maldecirlo por no llegar rápido. Como con borrachos no se puede hablar le pidió que le pasara a Catalina. Ya con la dirección clara comenzó a caminar como la gente aburrida, es decir con rumbo fijo.

Quedaba a siete calles. No "al ladito de la estación de bomberos". Quedaba a siete calles de la estación de bomberos. Mientras caminaba le dio por pensar en la última vez que había estado con Amanda en un almuerzo de final de año de Andrés, ya hace un año. Mientras contaba las cuadras pensaba en esa mala costumbre que tenía Amanda. Siempre acortaba las distancias. Decía "queda al ladito" y quedaba en otro barrio. Decía "como a veinte minutos en taxi" y uno terminaba pagando una carrera de cincuenta minutos. Qué terrible costumbre esa de hacer parecer más pequeñas las distancias, pensaba mientras divisaba la casa del foforro al final de la calle.

Cuando iba a timbrar el consuelo lo abrazó. La explicación se le daba bajo la forma de un chiste cruel. Es que funcionaba en ambos sentidos: Amanda hacia parecer pequeñas las distancias con las palabras, pero también con las palabras hacia parecer sus sentimientos más grandes de lo que en realidad eran.

Al fin y al cabo, el "te amo mucho" que le dijo cada noche por tanto tiempo, terminó siendo mucho menos que amor y mucho menos que mucho.

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