29 de octubre de 2010

Seminario, Ramos, y Wittgenstein

Seminario de Wittgenstein. En teoría de 15 a 18hrs. En realidad de 15 a 18:45hrs. Profesor Jaime Ramos.
En una ocasión tuve que retirarle una materia a él. Me parecía un profesor demasiado estricto. Intratable, si se quiere. Por otro lado, Wittgenstein siempre me gustó. El único problema es que nunca lo he entendido bien.
Esas dos frustraciones se unieron cuando me enteré que el seminario del autor alemán lo iba a dictar Ramos. 'Ya fue', pensé. Toca jugársela.
Comencé el proceso. Ramos de vez en cuando sonreía en clase. Una sonrisa muy tierna, sincera. Muchas veces, tal vez por el tema, tal vez por como es él, tenía accesos casi que poéticos. Discursos que emocionaban. Se ríe. Nos pregunta si entendemos y avanza.
Me cambió toda la visión que tenía de él. De lo que significaba, de cómo se comportaba. Del ser humano intratable que yo pensé que él era, no queda nada. Queda el detalle bello de un profesor que invita 'el tinto y la empanada' en el receso de clase. Él es así.
Anoche hubo un momento hermosísimo. La clase duró más de lo normal, salimos casi a las 19hrs. Todo el seminario, 13 personas, nos quedamos al frente del departamento de Filosofía. Nos quedamos conversando y hablando carreta. Al rato salió el profesor. Se quedó mirándonos y nos dijo: "¿Mucho Wittgenstein, entonces? ¡Qué curso más aplicado!". Continuó la conversación preguntándonos si nos sentíamos muy perdidos, o sin entender casi nada. Le respondimos, a coro, que la clase encantaba y el autor alemán gustaba envolvía de una manera maravillosa. Que era complicado, sumamente complicado, y que eso muchas veces frustraba.
Él, como hace muchas veces, bajó la cabeza, cerró los ojos y se llevó el índice y el pulgar al punto más cercano entre la nariz y el espacio entre los dos ojos. Guardó silencio uno, dos, tres minutos. Después levantó la cara, nos miró y dijo: "Pero eso es lo bonito, ¿cierto que sí? Es como dice Spinoza... al final de la Ética, ¿no lo han visto?". Respondimos que no, pero por aquellas coincidencias de la vida un compañero tenía una copia de la Ética de Spinoza y se la pasó al profesor. Él se acercó a las ventanas del departamento para la luz le ayudara a buscar una página. Un par de minutos de silencio y nos leyó lo siguiente:
"Y arduo, ciertamente, debe ser lo que tan raramente se encuentra. En efecto: si la salvación estuviera al alcance de la mano y pudiera conseguirse sin gran trabajo, ¿cómo podría suceder que casi todos la desdeñen? Pero todo lo excelso es tan difícil como raro."
(Baruch de Spinoza. Ética demostrada según el orden geométrico - Escolio.)

Todos guardamos silencio. Él sólo agregó: "Es que si fuera fácil no sería tan bello" (y no lo decía refiriéndose exclusivamente a Wittgenstein, sino al conocimiento en general). Poco después se fue, sonriéndo y diciéndonos 'Yo veré, se van a estudiar para el final'.
Qué bello ser humano es Jaime Ramos. Cada vez que sonríe, con cada ejemplo elaborado, con cada consejo que da, se le nota el amor que tiene por lo que hace. Y eso es maravilloso.

2 comentarios:

  1. Juan, lograste sacar grandes lágrimas de mis ojos... es muy lindo lo que escribiste.

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