3 de octubre de 2010

El famoso 'di no a las drogas'

Columna publicada en el portal Blog. Para ver dicha entrada, clic acá.

Para quienes están familiarizados con mis columnas, saben que tengo una posición muy clara en lo que respecta a las sustancias psicoactivas (legales e ilegales) y que estoy involucrado con una organización que aborda el tema desde una perspectiva no prohibicionista (pero de ella escribiré en otra oportunidad). No obstante, dentro de toda política de drogas
tiene que haber un componente de prevención del consumo. Buscando repensar ese lugar común del famoso 'di no a las drogas', me gustaría abordar esta cuestión.

Desde hace unos días he venido pensando que lo que disuade a las personas del consumo de sustancias usualmente se da por dos elementos: i) uno moral (
la sustancia es ilegal) y ii) uno de salud (que puede hacer daño, o el temor a hacerse dependiente). No obstante, he pensado que hay un argumento (para probarlas) que en algunas ocasiones llega a eliminar los argumentos para no hacerlo. Ese argumento, para no ponerlo más largo de lo debido, se puede resumir en "experimentar con la conciencia".

El argumento de la experimentación usualmente toma peso en las reflexiones previas al consumo (no en todas, pero sí en muchas). Aunque acepto que la experimentación es un elemento de peso en el consumo, la sola frase "experimentar con la conciencia" me parece desafortunada. Le da a uno la idea de un Indiana Jones atravesando la selva de la conciencia y mirando qué se encuentra. A mí me parece mejor comparar esa experimentación con saltar con paracaídas. Uno sólo tiene control sobre el paracaídas -cuidarse uno, intentar no matarse-, pero no sobre lo que va a ver durante "el viaje". Es importante decir con las sustancias psicoactivas cada ocasión es distinta y puede haber excelentes experiencias como también malosviajes (y estos pueden ser experiencias muy, muy fuertes). Lo que se debe hacer es educarse y conocer información sobre las sustancias y sus efectos.

Esto lo digo pensando en las personas que no consumen sustancias y que han pensado en hacerlo. Soy partidario de la reducción de riesgos, soy partidario de las libertades individuales, soy partidario de experimentar, pero no soy partidario de la estupidez. Uno no debe consumir algo sin cuidarse. Hay que hacer las cosas porque se quiere. Sin que nadie lo obligue o peor aún, sin que la ignorancia sea la que tome la decisión. No hay que olvidar que ser responsable hace parte de ser libre.

Hay que gozar la libertad de elegir. Pero esto nos puede traer tanto buenas como malas experiencias. Depende de uno cuidarse y saber cuándo decir 'no' (que viene a ser cuando uno no tiene motivos propios para decir 'sí'). Por eso es mejor, cuando no se sabe bien qué se está haciendo, acudir a ese lugar común de decir no a las drogas.

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