19 de junio de 2010

El Último Bastión de la Democracia

Columna publicada en el portal La Lupa. Para ver dicha entrada, clic acá.

Los críticos de la primera reelección teníamos un argumento principal -más allá de lo antidemocrático e ilegal de cómo se realizó el proyecto. Esta crítica consistía en una cosa: los pesos y contra pesos; las garantías que la constitución brinda para mantener la separación de poderes y la manera en que estos se relacionan.

El panorama actual muestra la centralización de poder en manos del ejecutivo (la junta del Banco de la República y la Procuraduría, para nombrar dos ejemplos). De hecho, la terna de Fiscal -rechazada varias veces por la Corte- desembocó en dos cosas: evidenciar aun más el choque de trenes y mostrar las verdaderas intenciones del presidente respecto a la centralización del poder; justamente ayer, en declaraciones a Caracol, Uribe dijo "pienso que una de las reformas que necesita Colombia es que el presidente de la República nombre al Fiscal".

Pero ese "choque de trenes" es el que muestra el único estamento que aun se mantiene fiel a la Constitución y a su poder independiente: las altas cortes. La Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional, representantes de las Altas Cortes, muestran cómo aun se puede mantener un frágil equilibrio en una democracia tan maltrecha como la nuestra. Su resistencia a posiciones del gobierno, sus decisiones jurídicas contrarias a los intereses uribistas (la reciente orden de captura contra Aranguren por las chuzaDAS, la condena contra Plazas Vega, para poner algunos ejemplos), son muestra de su independencia y su respeto a la verdad.

No obstante, los constantes ataques uribistas -desde los medios de comunicación hasta alocuciones presidenciales- muestran el interés del Ejecutivo de aplacar esos reductos democráticos. Apelando a los señalamientos, a las estigmatizaciones y a la desinformación -jugando con el imaginario colectivo de un pueblo que no se preocupa por profundizar una noticia más allá del titular-, el Ejecutivo menoscaba la legitimidad de la Corte ante el pueblo colombiano. Lo que piensan que esto acabará cuando Uribe deje el poder están muy lejos de la verdad.

El domingo será sólo una cosa: renovación del régimen de la obra de . Ahora es cuando comenzará la legitimaciónUribe (con sus aciertos y desaciertos). No obstante, esta obra -que será objetivo principal del "Acuerdo de Unidad Nacional" verá sólo un obstáculo: las Altas Cortes. En los últimos días la Corte Suprema ha mostrado su interés en llegar a lo más profundo del caso de las chuzaDAS y de los llamados falsos positivos. Este ánimo por la verdad chocará con las intenciones de impunidad y amnesia por decreto que se van a buscar en los próximos cuatro (¿ocho?) años. Siendo así las cosas, ¿qué podemos hacer?

Desde mi punto de vista sólo nos queda una alternativa para ayudar a mantener un poco el equilibrio de poderes en el país: desde la sociedad civil rodear a las Altas Cortes. La defensa de la institucionalidad tiene que ser una tarea de todos, y debe que volverse una bandera de los demócratas colombianos. Mantener la independencia de las cortes, de sus miembros y de sus decisiones será vital para lograr mantener un peso a un gobierno que tendrá mayoría histórica -incluso mayor a la de Uribe en su segundo mandato- en la rama legislativa. Siendo así las cosas, habrá que entender y reconocer a las Altas Cortes como el último bastión legítimamente democrático en Colombia.

Y vendrán ataques. Ya me imagino las columnas y las intervenciones radiales del señor "ex presidente Uribe", condenando la intervención de "fuerzas oscuras" en las cortes y sus decisiones. Por eso mismo es tarea de todos blindar a las cortes de esos ataques. Cae la corte, y que nos lleve el diablo... o los Santos. O lo que sea.

Mañana el gobierno cambiará de rostro, pero el fondo seguirá siendo el mismo. Hoy, en la víspera de una elección que estará llena de decepciones para muchos, sólo queda subir el ánimo con algo: un video que recuerda el momento en el que la Corte Constitucional tumba el referendo re-reeleccionista. La prueba reina de la independencia de la rama Judicial de Colombia.

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