15 de junio de 2010

El Presidente que nos Merecemos

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Dice el refrán que los pueblos tienen los gobernantes que merecen. Ante la situación electoral en Colombia, no podemos decir nada más acertado.


Ya no queda mucho por decir. Después de hablar con muchas personas, uno se da cuenta de la falta de conocimiento que tenemos de nuestra realidad social. Es increíble cómo sentimos que lo que sucede en este país (esa realidad que vemos tras una pantalla de RCN) es una realidad ajena, que sucede por allá lejos. Los falsos positivos fueron muchachos pobres, ñeritos, que mataron por allá donde no importa. AIS no fue tan grave como parece, y las vejaciones a DD.HH no son verdad; son inventos de "idiotas útiles del terrorismo".

Tristemente esa es nuestra realidad. El voto no es un voto a consciencia. No hay una reflexión real de lo que sucede detrás de la campaña. Nos aferramos a nuestra creencia y no nos abrimos al debate; a intentar entender los argumentos del otro, las necesidades del otro. La gente se siente más cómoda sentándose tras una pantalla o tras el anonimato que propicia la masa, para poder emitir juicios sin siquiera pensarlos. Somos egoístas y desconocemos lo que pasa ante nuestros ojos.

Hablar con muchas personas que van a votar por Santos me hizo dividir ese electorado en tres categorías: i) por miedo que termina en ignorancia, ii) por coacción y corrupción y iii) por egoísmo e indiferencia hacia todas las demás situaciones que se presentan en el país. Tristemente, al menos en las ciudades, este último grupo es el más numeroso. Compañeros y amigos que reconocen las vejaciones a DD.HH, que reconocen las chuzaDAS y todos los demás crímenes de este gobierno, pero que en el fondo les da igual. Personajes que justifican el paramilitarismo, o que simplemente buscan argumentos ficticios para poder rellenar sus propios huecos. Que ponen a una Venezuela satanizada como enemigo necesario, que consideran a la "la far" como el único actor del conflicto, y que piensan que lo que hace este gobierno es necesario y justificado.

Y no lo hacen de malas personas, lo hacen porque así lo consideran. Porque el fanatismo, la ignorancia y el egoísmo les da para eso. Para considerar que lo que este país necesita son más políticas guerristas, más corrupción y más desigualdad. Celebramos 200 años de independencia sin asumir nuestra mayoría de edad como pueblo y como ciudadanos políticos. Mientras yo esté bien, el resto no me importa. El resto son cosas que yo ignoro por conveniencia. El resto, simplemente son mentiras.

Y siendo así las cosas, ¿cómo podemos aspirar a tener otro presidente que no sea Juan Manuel Santos? Si acá damos los votos por una teja, por un tamal, por gaseosa. Si acá damos el voto sin pensarlo. Si acá damos el voto siendo egoístas. Si acá, en esta nación tropical, inmensa fosa común, pasan esas cosas, ¿cómo podemos aspirar a otro presidente que no sea el que impulsa el gran acuerdo de unidad nacional? Y es que así estarán las cosas: la marea bajará, los ánimos se calmarán y estas elecciones habrán pasado sin mayor pena o gloria. Y es que si el lema de Uribe durante 8 años fue 'trabajar, trabajar, trabajar', el de Santos será 'tapar, tapar, tapar'. Y eso será perfecto para este país: no pensar, no recordar, no tener a nadie que nos cuestione, que nos diga que no todo está bien.

Por esto, porque la gente en su gran mayoría (la que se refleja en las urnas, en las conductas que vemos en la calle diariamente) no quiere aspirar a más, digámoslo duro y sin miedo: Porque es lo que Colombia se merece, JUAN MANUEL SANTOS, PRESIDENTE!

Cuña: Felicidades a nuestras FF.MM, que de una manera legal, valiente y heroica, rescataron a los cuatro militares secuestrados por las FARC. Ojalá todas las actuaciones del ejército fueran así de honorables.

1 comentario:

  1. Hola!
    Gracias por tus palabras, no habrías podido definir mejor el término de autoexilio sentimental, desde hoy lo acuñaré tristemente. Sí, es triste y a la vez interesante que te encuentres con personas que comparten el mismo sentimiento de indignación... menos mal que somos muchos y ojalá, los muchos que quedamos podamos hacer algo por nuestra ya desangrada patria. Un abrazo y gracias por leerme!

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