7 de marzo de 2010

Al Respecto del Día de la Mujer

Estamos en vísperas del día de la mujer. Más allá de las obvias reflexiones que permiten la coyuntura, quisiera anotar tres cosas específicas:

1. En el último año en Colombia, las condenas por delitos sexuales no incrementaron. Al contrario, medidas como la prohibición de la Píldora del Día Después, demuestran, una vez más, una horrible moral teocentrista y machista que sigue amedrentando a las mujeres.
2. La idea de respeto hacia la mujer que siguen vendiendo es la de ser caballero, protector y guardián personal de la dama. Contra esa idea machista y paternalista, promuevo que la idea del respeto a la mujer refiere a su reconocimiento como un ser político, inteligente, capaz y responsable. Cuidarlas, respetarlas y protegerlas no puede ser asumido con un tinte paternalista, sino como parte del convivir en sociedad.
3. Si las mujeres no se respetan, no se tienen en alto y no celebran su día, poco o nada podemos hacer los hombres que las valoramos, las respetamos y protegemos.

Les dejo este corto que me parece que retrata perfectamente las condiciones de violencia que viven las mujeres en Colombia, ojalá lo disfruten.

Finalmente, dejo acá un artículo que escribí el año pasado. Lo vuelvo a postear tal y como salió publicado en la revista SinCorbata, periódico de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, en su edición 9. Una reflexión histórica frente al día internacional de la mujer.

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Un Repaso Histórico sobre Celebraciones Contemporáneas: El día Internacional de la Mujer Trabajadora


"Antes puta que ama de casa"


Ese graffiti se ha visto rondando por las calles y adentrándose en los libros. Para poder entender su contenido y significado, valdría la pena recordar de dónde proviene y cómo se construyó. Las luchas feministas se han desarrollado en diversos ámbitos, que han incluido reclamos por la ampliación de sus derechos civiles y ciudadanos, por una liberalización de las relaciones en el ámbito privado, e incluso se han presentado cuestionamientos sobre la concepción misma del Estado. A pesar de contar con todos estos espacios de lucha, muchos de nosotros y nosotras, sólo rememoramos y celebramos, de una forma vacía y abstracta el “Día Internacional de la Mujer”.


Ahora bien, esta celebración se vive de manera particular en cada contexto. Así pues, salta a vista la parcialidad de la sociedad en la que estamos inmersos. Son escalofriantes los hombres con su misoginia y chovinismo. Es escalofriante su machismo e ingenierismo radical, son escalofriantes los patéticos cuestionamientos que se hacen frente al sexo femenino y lo poco perceptivos que son. Pero mujeres, Uds. también son escalofriantes. En la manera en que con una vacía referencia a una "lucha por la igualdad" pierden su dignidad, escalofrían cuando no se dan cuenta que algunos aspectos de esa lucha- cuando se plantea sin un contenido claro - está también cuestionada desde sus más básicos principios. Da temor verlas en el ocaso de los ídolos convertidas en objetos sin alma y maniquíes con sonrisas perturbantes. No son todas, pero si una inquietante mayoría.


El Día Internacional de la Mujer Trabajadora -ese es el nombre original- conmemora básicamente cuatro hechos históricos. Primero, la muerte de más de 150 mujeres el 8 de marzo de 1908 en una fábrica textil en Nueva York, Estados Unidos. Estaban protestando -encerradas en la fábrica- por los bajos salarios y por las infames condiciones laborales. Segundo, la conferencia realizada el 19 de marzo de 1911 por el movimiento de Mujeres Socialistas Obreras, donde se ratificó, precisamente, el Primer Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Tercero, una masacre, pocos días después de esa reunión, en la que murieron otros cientos de mujeres en condiciones parecidas a las de Nueva York. Por último, se evoca la rendición del Zar de Rusia ante la presión de una huelga de mujeres que exigían “paz y pan” para que sus hombres volvieran sanos y salvos de la primera guerra mundial. Este hecho – muchas veces olvidado u ocultado - ocurrió un 8 de marzo, al igual que los sucesos en Norteamérica, pero 9 años más tarde, exactamente en 1917. Como pueden darse cuenta, el día Internacional de la Mujer responde y rememora las demandas por igualdad, fraternidad, sindicalismo, socialismo, seguridad, justicia social y paz. Como decían las obreras en los '90 en EE.UU. WE WANT BREAD, BUT WE WANT ROSES TOO. Ahora, en la actualidad, al parecer todo esto se ha olvidado.


Ahora, es decepcionante cómo se celebra tan importante día. El día internacional de la mujer es una celebración que no se inventaron los hombres para vanagloriar a la mujer, para protegerla y consentirla, para cuidarla porque es el sexo débil. No, el día internacional de la mujer trabajadora es una celebración creada por mujeres para honrar la lucha femenina a través de la historia. Nosotros, como hombres, nos unimos a esta celebración no para tratar de una manera peyorativa de proteger al "sexo débil".


Sinceramente, se puede cuestionar sobre si los honores y el respeto que implica un homenaje es o no para todas las mujeres. Se celebran las acciones de aquellas protagonistas de los más bellos actos de fe y de esperanza, a las que se levantan a la cinco de la mañana a levantar hogares de la nada, a las que con sonrisas levantan espíritus. Las luchas más importantes tienen, necesariamente, que tener víctimas. Celebramos y felicitamos a esas víctimas y a esos avances históricos, a las que luchando a diario siguen logrando más avances. No se trata de celebrar toda actitud de toda la mujer. No es de homenajear a la mujer que se siente realizada al ser un objeto sexual, idolatrada y deseada simplemente por como luce, no es de felicitar a aquella que maneja en su mano una cinta métrica para medir consecuencias blancas, no es de respetar a la tonta y vacía, de la que se define por como la perciben. No es de felicitar a la insulsa que se da por acompañada en redes virtuales, que cree que tener amigos es tener 666 contactos. No, para ninguna de ellas se da una celebración, siquiera una felicitación.


Se celebra y felicita constantemente a aquellas mujeres luchadoras, aquellas que se desenvuelven en un darwinismo social, que brindan las ganas de vivir con sus sonrisas. La mujer académica que cambia la vida de una persona con una sola charla. Se celebra la mujer que no importa cuántas veces se cae, siempre se levanta. A aquellas mujeres que levantan familias enteras de la nada. La madre cabeza de familia, la mujer que estudia y trabaja, la que trabaja y la que estudia. Se celebra y se homenajea a la enamorada y a la musa. A aquella que grita una injusticia, la que llora de felicidad. Se homenajea a aquella que sabe que el mundo está mal y lo quiere mejorar. Se sigue a aquella que es oveja negra del rebaño blanco, que va en contra del conformismo, que va en contra de la rutina, que va en contra de la masa y su dura corriente.

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