21 de noviembre de 2009

'Vaya y chúpese un limón y no me joda' - En Apoyo a la Dosis Personal

También publicado en el portal Blog de publicaciones Semana. Para ver el enlace, haga clic acá.

Está sonando mucho, nuevamente, el proyecto uribista que busca prohibir la dosis personal. ¿Qué es la dosis personal? Es la cantidad máxima (en peso) que una persona puede cargar de algún tipo de droga sin que sea ilegal. Para poner un ejemplo, la dosis mínima para el perico es 1gr, para la marihuana regular es 20grs y para la marihuana tipo hachís es de 5grs. Si a uno lo coge la policía con esas cantidades, no lo pueden arrestar. Más allá de esa dosis, sí puede haber consecuencias legales.


Más que abordar el problema desde una visión jurídica, sería bueno verlo desde una visión humana. Con esta columna reitero lo que he dicho anteriormente: soy consumidor de marihuana. Tengo la costumbre de llegar al apartamento en la noche, dejar las cosas, finiquitar uno que otro asunto y antes de acostarme, bajar a fumarme un cigarrillo de marihuana. Ha habido variaciones en esta costumbre, ahora prefiero usar un par de veces una pipa y a dormir. Ni siquiera es un porro completo y tampoco es un plan de todas las noches. Mis padres lo saben, no hay secretos. De hecho lo que me empujó a hacer esta columna fue que hace dos noches subí al apartamento, después de fumar, y mi mamá me vio la cara, hablamos un rato y después me dijo con risa 'vaya y chúpese un limón y no me joda'.

Considero como drogas al alcohol y al cigarrillo. Producen dependencia, muertos y más violencia que cualquier tipo de marihuana o alguna otra droga (excepto en lo que refiere al narcotráfico). Pienso que esas drogas son sociales por los intereses económicos que se mueven detrás de esas industrias. Por eso la gente no ve mal que niñas y niños de 15 o 16 años consuman alcohol, pero ve con espanto que una persona adulta, en pleno uso de su razón decida fumarse un porrito de cuando en cuando. Acepto las objeciones que ante esto se pueden levantar: que se puede volver un vicio, que se puede salir de control, que el consumo se puede dar en edades muy tempranas. Todo eso lo concedo, pero creo, sinceramente, que la prevención de todas esas situaciones responde a cuestiones de educación, pedagogía y políticas de salud pública.

Mis papás saben que yo consumo. De un secreto que me dejaba un mal sabor de boca, pasé a compartir esos aspectos de mi vida con mi cariños más cercanos. De cualquier intento de paranoia, llegó el punto en que mi mamá me hace chistes de cuando fumo, y mi hermano no tiene ningún problema en verme desmoñar lo que compro (como pasó esta mañana). Más allá de lo que los medios bombardeen, más allá de la presión social, el consumo de drogas tiene que ser una decisión personal como cualquier otra. Pienso que con educación, con políticas claras y con pedagogía se puede llegar a generar conciencia en las personas de tal manera que las cosas no se salgan de control. Sé bien que casos de adictos y de personas que se salieron de control hay en abundancia, yo mismo conozco muchos. Creo que de la misma forma que el alcohol y el cigarrillo no son para todo el mundo, las drogas tampoco lo son. Pienso que lo que a uno lo tiene que llevar a consumir una determinada substancia debe ser una decisión responsable y madura. La educación en casa, la anulación de prejuicios y campañas de salud pública pueden hacer más fácil el camino a una sociedad más tolerante e inclusiva.

Ya el mundo entero está reconociendo que las políticas prohibicionistas han sido un fracaso. No sólo hacen del consumidor blanco de críticas y prejuicios, sino que también generan más violencia y situaciones de caos. El narcotráfico colombiano es un muy buen ejemplo de eso. No creo que la prohibición dé buenos resultados en una sociedad como la nuestra. Tampoco la opción que planteamos los antiprohibicionistas es el desenfreno, el caos... No, eso es una caricatura que hacen de nosotros las personas que están cargadas de dogmas y de falsos moralismos. Lo que nosotros planteamos es un respeto a las libertades individuales, a los derechos individuales y a la autonomía. ¿Al fin y al cabo cuál tipo de sujeto quiere esta sociedad? ¿Uno que no haga porque está prohibido o uno que diga 'no' por ser una decisión personal, responsable y libre?

De la misma forma que en marzo de este año apoyé la concentración de 'Porte su Dosis de Personalidad', ahora también me hago parte de la convocatoria a la que invitan en este video.

Porque no soy un enfermo, y no le hago daño a nadie: déjenme sano, la prohibición no es la respuesta.

1 comentario:

  1. muy buen comentario, la prohibición no es una solución, me parece una idea muy interesante que las politicas de educacion pública, enseñaran a las personas a preocuparse por la responsabilidad de sus actos a la hora de consumir, mas que en procurar represion innecesaria, por que siempre que hay reglas que prohiben algo, siempre hay pesonas dispuestas a romperlas lo que nos hace retornar al mismo punto innecesariamente . :) saludos

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