12 de octubre de 2009

Alguien Llama

Hay dos ventanas. Y creo que para este punto es más que evidente ese asunto. Hay dos conceptos, dos necesidades, dos búsquedas y dos salidas. Todas las ventanas que dan una buena vista siempre están muy alto. Tal vez es el costo de ver belleza: la posibilidad de caer y no poder olvidar nunca el golpe.

Hay una ventana. Mezclada entre dos conceptos, dos necesidades básicas: comprensión y felicidad. Tan necesarios, tan necios y tan extraños el uno con el otro.

Se quema la cortina, se busca comprensión. Se ve por la ventana. ¿Qué se ve? ¿Qué quiere ver uno? ¿Acaso luces, o luces sobre el alma de una persona? Tal vez la vida es un teatro, y la comprensión es la luz más importante del escenario. Cuando finalmente la sabemos encender la ponemos encima de la persona que nos interesa... Encima de la persona que queremos ver a través de la ventana.

Y en la ventana un golpeteo. ¿Qué será? Piedras tal vez... Pero no me las están echando. El día del juicio no ha llegado, y no hay ninguno libre de culpa entre los que me rodean. Nadie me está arrojando piedras para atacarme. Quieren llamar la atención, mi atención... ¿Qué quieren que vea?

Yo me quedo mirando por la ventana. Mis ventanas que son mi ventana favorita.

Realmente pienso que la pregunta más importante en estos tiempos es ¿Quién se fija en la ventana?

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